Hoy quiero escribir, pero no sobre la clase, quiero contar un aprendizaje mucho más profundo que la vida me dio. Iba saliendo de la escuela y rumbo a mi casa encontre un perro a media calle sangrando, vi que estaba vivo entonces di vuelta en el primer retorno y me detuve. Puse mi coche a media calle con las intermitentes estorbando el tráfico pero protegiendo al perro de ser atropeyado, justo despues de mi paró otro coche con dos chavos que al principio crei se bajaban a insultarme por estorbar pero después vi que me pasaron de largo y siguieron para ayudar al perro, ente todos discutimos que hacer con el perro. Yo llame a mi mamá para preguntar por el veterinario más cercano, para mi sorpresa ella estaba ocupada y no me atendió. Decidimos subir al perro a la cajuela y llevarlo al veterinario más cercano. A la media cuadra encontramos a una patrulla que nos escolotó al veterinario más rascuacho que he visto en mi vida. El señor que atendía el lugar nos dijo q no había salvación para el perro porque perdería un ojo. Nosotros estabamos resignados a que el perro perdiera un ojo pero no la vida. Dimos las gracias y nos fuimos a buscar otro lugar donde lo pudieran atender, fuimos al hospital veterinario en dónde si nos recibieron al perro, todo el camino yo fui llorando. Llegando al hospital nos dijeron que curar al perro nos iba a costar casi 2000 pesos los cuales estabamos dispuestos a pagar entre todos. El perrito no se podía morir. Salimos 1 minuto a hablar sobre el dinero cuando nos anunciaron q el perro murió. Llore aún más. Pensamos que mataron al perro por pereza de operarlo o por quitarse responsabilidades. Fue en verdad muy sospechoso. Despues nos dijeron que creemarlo nos iba a costar 10 pesos por kilo. Diez pesos el kilo. ¿Cómo una vida puede valer diez pesos el kilo? Entonces la mía no vale nada. Toda la gente con quien hablamos despues nos preguntó si el perro era de raza... ¿Qué importa si era de raza o callejero? Igual era un ser vivo. ¿Cómo tanta gente pudo pasar junto al perro verlo luchar por su vida y no detenerse a ayudarlo? No entiendo.
Después resultó que mi compañero rescata perros es un amigo de toda la vida de una muy amiga mía y entonces salimos en la noche a un bar. Regresando mi papá me recibió con la peor regañada de la historia por haberme ido con desconocidos y poner mi vida en riesgo. Dijo que estaba despecionado de mi. Nunca voy a olvidar eso. Nunca antes me lo había dicho. Dijo que debo ser menos ingenua y confiar menos en la gente. Lo entiendo. Pero no lo quiero hacer. No quiero confiar menos, de hecho me gustaría confiar más. Y me gustaría que mi papá tuviera la confianza de saber que soy ingenua algunas veces pero nos soy completamente estúpida como el lo pensó hoy. Y si soy estúpida no me importa tanto porque me sentí verdaderamente bien conmigo misma por ser la persona que hizo la diferencia en una vida. Y no quiero desconfiar de la gente porque eso nos proteje como individuos pero nos debilita como sociedad.
Aún sigo pensando muchas cosas que dan vueltas en mi cabeza. Estoy procesando mi día y todo lo que me pasó.
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